Mi golondrina se marchó de mi lado.
No la despedí, no le di la vuelta.
Huió grácil por mi ventana hacia
otros parajes para luego volver (o eso me suspiró una mañana!)
No se me da bien llorar su ausencia;
soy firme como una montaña al paso del crudo tiempo, pero también temo que mis
ojos no se sumerjan el lágrimas.
Querré lamentar que la habré
perdido porqué sé que no volverá.
Evolución, ¿Si tu nos haces mejorar, porqué nos apartas de la esencia de quienes amamos?
Vuela lejos golondrina mía, si quieres. Has elegido tu camino.
El mío se bifurca aquí
y no puedo esperarte.