Vueltas, vueltas,
vueltas.
Soy como un
cánido en una jaula.
Como un perro
llorica porque perdió la manada que lo reconoce
O como un lobo
ansioso que muerde los barrotes de su mazmorra.
Soy como una
hiena que sonríe sin motivo a una brecha del muro.
Un zorro que idea
la forma de huir hacia el bosque.
Un coyote que
aúlla un blues a sus gemelas, esas manchas sueltas y brillantes que cuelgan del
cielo.
Soy un
humano-perro, humano-lobo, hiena, zorro y coyote y sin embargo no uso los
dientes para arrancar ni tengo sentimientos sinceros de manada.
Corretearía por
la estepa rusa a campo abierto hasta que me encontrara tu alma de niño para
jugar sin atajos ni ligaduras, sin la luna espiando.
Y todo ese amor
que irradiaríamos sería la civilización que nos envolvería.