Vas caminando bajo el suelo encapuchado
sintiendo el puñal de la lluvia en tus manos culpables,
mirándolas, sintiendolas imposibles para volver a alcanzar
ese amor olvidado,
ese beso obligado,
ese amigo apartado.
Los pies tíbios nada se preguntan, siguen avanzando
sin más, mientras que tu mirada sigue perdiéndose en
el pulgar, el índice y el corazón impotentes, incapaces
de contar la suma de tus días.
No son tres díes?
ResponEliminaQuantes vegades pots sentir aquesta sensació? Quantes vegades pots viure aquesta realitat? Depèn de la intensitat en què visquis cada moment, assumint els guanys i les pèrdues? O de la pròpia culpabilitat i descuit?
ResponEliminaÀ*