diumenge, 23 d’abril del 2017

Olla de hojalata

Te encontré, después de diez años, o quizás fue al revés. Fuiste tú el que me distinguiste y me buscaste. Entonces, dejaste señas para que siguiera el rastro. No sé si tu objetivo es que pareciera que la impulsora fuera yo. No, lo dudo, aunque quién sabe. Mi llamarada traspasó el cielo y allí estuviste tú, a tiempo para recorrerlo.

Diez años. Algo quedó pendiente sin cocer, el ingrediente definitivo para encender la olla del caldo. Siempre ha estado en el fogón, templada, sin moverse ni hervir, esperando el momento de ser servida, degustada, odiada o admirada, de ser consumada hasta la última gota. Eso eres tú, el caldero de hojalata que nunca se llegó a vaciar. Ahí sigues y ahí sigo yo. Te abro la tapa, cierro los ojos y te huelo.  No tienes mal presagio, me digo. Coge la cuchara de palo, me vuelvo a decir y prueba la sopa ahora que está a la temperatura adecuada. Sólo un poquito, un mililitro, antes que se caiga al suelo o empiece a hervir. 

1 comentari:

  1. ¿Qué tal va esa sopa?, ¿va haciendo chup-chup?, ¿está al punto de sal?, ¿has sorbido ya hasta la última gota o aún queda mucho en la olla?. Perdón por estas preguntas que tampoco pretenden respuesta, pero era a modo de introducción, de excusa. Es que esta semana, dos películas me han hecho pensar en lo que has escrito últimamente sobre la verdad, sobre la honestidad. Hoy, en "Birdman" he visto la frase, de Susan Sontag por cierto, que dice: "a thing is a thing not what is said of that thing" y qué pasa si esa cosa de la que hablamos es la verdad o la honestidad. La calificamos de tantas maneras cuando decimos lo importante que es, lo maleable que puede llegar a ser, más en estos tiempos, o de lo dura y difícil que resulta. El inmenso rango dinámico que puede adquirir, la enorme cantidad de grises que puede haber entre el blanco y el negro. Y lo mismo podría decirse para la honestidad. El lunes, el final de "Gone baby gone" ("Adiós pequeña, adiós") me hizo pensar en eso último, en lo duro y difícil que puede resultar ser honesto, en el coste que puede tener serlo, en todos esos matices, colores, en los diferentes prismas con que cada uno de nosotros ve las cosas. Tampoco pretendo hacer recomendaciones, aunque la primera sea una locura, cuanto menos interesante, y la otra, aunque algo larga en el medio y una historia de esas que salen cada día en los periódicos, tiene un final algo diferente. Un saludo, espero que sigas en la cocina, braseando párrafos, cociendo palabras, guisando letras.

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