divendres, 13 d’agost del 2010

Infancia

Con los años tristes quisiste retirarte lejos
a algún lugar secreto, pensando que jamás podrías volver;
que el tiempo te reservaba un duro y marchito destierro.
Te creíste agua pasada, caduca, un período sin más.
¿No lo sabes? Pereces sobre todas las cosas, envolviéndolas
de tu valiosa ingenuidad.

¡En el fondo de mi pecho te siento con tanto fervor! en los
íntimos momentos de sueño, en nuestros inocentes
juegos de manos, en las rabietas que me agitaban el alma
cuando él traspasaba el umbral, en la ilusión
de cuando él volvia a mirarme.

Y es que como ayer, seguimos siendo sólo unos niños...

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