dimecres, 4 de gener del 2012

Sufrimiento


El sufrimiento se lleva por dentro y poco a poco va emergiendo al exterior.  Perfora la piel impermeable.  Luego, procede a comerse nuestra carne cruda, dejando que se pudra a merced del sol y el viento helado de invierno.  El agua no corre al interior para lavarnos el alma, sino que se desborda por nuestras ventanas azules, marrones o verdes, dónde el espíritu descubre el mundo de su alrededor.  Sucede a veces esto de padecer inundaciones, uno no debe desesperarse.  Toda tormenta pasa, seguida de un arco iris y de un bello silencio.  ¿Será que la paz ya ha llegado? Ni idea.  A veces ni yo misma lo sé, aunque no pueda dejar de preguntármelo constantemente hora tras hora.  Un arco iris no regenera el daño, pero sí que nos ilumina el rostro, enjuaga nuestras lágrimas y esteriliza grácilmente nuestro lagrimal.
Sientes que no puedes dejarlo.  No puedes abandonar esos terribles pensamientos que te acompañan como fieles confidentes y amigos.  Se sientan a tu alrededor, y entonces abren todos sus gruesos labios vocalizando suavemente.  Su aliento arde como el hierro incandescente.  Sus palabras son frías y profundas como sables.  Herido, pero no vencido, experimentas la razonable sensación de sucumbir a sus inquietantes revelaciones.  De pronto, se enlazan a tu cuerpo y, con esa voz tan inconfundible, te revelan que no hay nadie como tú, que nadie será capaz de comprenderte.  Esa cordura que a ti te falta, es justo tu condena a la soledad y tu redención a toda culpa, el perdón a tu mano que lanzó la piedra, en un espacio tiempo determinado y que, ahora puede que cortarías sin pensarlo.  Sin quererlo, algunos quedamos poseídos por los violentos abrazos y fabulaciones de la mente.  Ella fabula, ella maquina implacable, ella es más fértil que cualquier mujer, creando ese ente que nos come la carne y nos desborda las ventanas del espíritu.  Pero ella no es Dios, no puede controlarlo todo.  En nuestros huesos fuertes nos aguarda un arco iris.  ¿Será esto la paz? Ni idea.    

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada