dimarts, 12 de juny del 2012

Feria


Ayer visité aquella feria que todos conocemos.  Los caballitos desteñían naranja y chirriaban al subir y al bajar y al contacto con mi peso al confiar en su grupa vieja.  Los payasos, esos seres inquietantes de dientes afilados y amarillentos, vestidos con ropa vieja y colorida me cantaban nanas a la luz de los focos mientras yo escondía mi rostro detrás del brazo.  Esos autos de choque grandes y brillantes como guisantes, berenjenas, tomates y limones que yacían vacíos y quietos alrededor del que me subí, entorpeciendo mi camino… vaya contradicción jugar a chocar sin quererlo, quejándote de aquello que se interpone en tu rumbo para llegar a… llegar a… la nada.   

Apunté con la escopeta a darle al muñeco, pero todos sabemos que esta trucada por el ingenioso feriante, ese que te mira sin disimulo las piernas escondidas detrás de unas medias de cristal.  El tiro me salió por detrás.  La sangre me manchó el vestido blanco y el lazo azul que cae de esa trenza tan cursi que me peiné para aparentar esa fragilidad ingenua que hace tiempo que perdí, la que me había robado ese conejo blanco con reloj y guantes que intentaba conseguir y que ahora me miraba mientras el mundo daba vueltas y vueltas y más vueltas y se volvía turbio y borroso.  Veía transpirar las almas de las cosas, como intentaban escapar de los cuerpos, presas y esclavas, melanconiosas y cobardes por realmente no atreverse a volar.

Se hizo de noche, y yo seguía sintiendo el palpitar de los espíritus.  Un joven charco de sangre reflejaba la redondez perfecta de la luna y el fulgor de las estrellas.  Las carpas quietas, toldos ondulantes copulaban con el viento y un pesado silencio que me penetraba por la herida echando raíz.  El mundo se había parado, pero no aquellas almas irisadas, que seguían flotando a mi alrededor hasta que la luz del sol me amó y, compasivo, me llevó a casa.     

1 comentari:

  1. D'on treus aquest lèxic tan ric? Mai havia sentit la paraula "grupa". Gràcies a tu ara en tinc una més al calaix. Encara em queden uns quants calaixos per omplir i tu, de ben segur, m'ajudaràs...

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