Hoy estoy cansada de evocar, escribir y transmutar. Mi cabeza se ha embotado
mientras bailaba al son de la electrónica omnipresente y en medio de zombis
colocados. Y yo… navegaba en un buque de alcohol buscando liberarme. Qué
absurdo suena ¿verdad? No hay nada más triste pero que contente más a un alma
honesta que te cuenta lo que le adormece, teme, desconcierta y le mece entre
placeres. No hay nada más salvaje que un espíritu despierto al perfume de la
vida y sus notas discordantes a rosas y basura. Así estaba yo, de un lado a
otro, feliz, correteando deseosa de ser yo otra vez, lo que siempre he sido, a
par con la inocencia. Era algo así como una niña resuelta y traviesa que no
conoce morales torcidas, códigos de buena conducta, ni la palabra represión.
Bailar, bailar para que me mires sin sentirme mal ni creerme una baratija cualquiera
o una guarra por objeto. No. Lo piensas porque retienes tus instintos animales.
Tengo la cabeza embotada de las tareas más sagradas, pero en día del Señor
descansaré de la expiación divina y me recrearé en las tareas vacías. Aguantar
la mano abierta y soltar para llegar al núcleo de la soledad siempre cuesta.
Mañana será otro día.
El "No vuelvas a Japón" me hizo pensar en esta canción, que no habla expresamente de fantasmas, aunque a mi me parece que en parte así lo hace, de fantasmas y secretos. Y después de leer éste de hoy, me parece aún más adecuada.
ResponEliminahttps://www.youtube.com/watch?v=axkyYrismAw
Baila, baila y sigue bailando. No te canses.