dimecres, 6 de gener del 2010

Epístolas (triángulos) VI

Tania:

Así que ésta eres tú. Esta pequeña jovenzuela que juega al bien aventurado juego de los triángulos. No sabes dónde te metes, pequeña. Pero de todos modos has tenido la suerte de adentrarte en un mundo hecho pedazos, un mundo descompuesto antes de tu llegada. Entiendo tu odio y quizás también la repugnante estima que me profesas abiertamente, tus celos que te consumen a medida que el tiempo va pasando… Es imprudente confesar este poder innato que tengo sobre ti, podría utilizarlo para hundirte hasta el fondo y pisotearte como una crujiente cucaracha. Pensé en hacerlo, gocé como nunca en imaginar como rompería nuestra conexión. Era entretenido, cada detalle… ¿De qué me podría servir? ¿Es posible que tal acto me brinde una pizca de felicidad? No mi querida niña, dolor genera más dolor: el sufrimiento se expande como la peste y es difícil que se marchite rápido. Antes te habrá roído el rubor, la calma de tu mente, el ímpetu. Vosotros sois los verdaderos amantes de la historia. Te aborrezco, querida niña: ¡Como la juventud es más cautivadora que la experiencia! Mis pechos se caen. Mis labios se erosionan sin beso de amor alguno. Mis manos empiezan a plegarse como un acordeón… tú me lo has robado. Has robado al único ser observador de este desgraciado fenómeno, lo has hechizado con tu fresca mirada, tu pasión espontánea, mientras cargo con el estigma de la sucesión: yo confieso, ojala estás niñas fuesen tuyas.

No lucharé por un amor que ya no existe. Sus ojos me han olvidado. Ha olvidado quién soy, y por lo tanto, quién es él para mí. Siento como me transformo en tu persona cuando me toca, cuando me besa, todo lo demás… eso es llanto porque me he perdido; tan mayor y tan desorientada… ¿Soy realmente una madre? ¿Una esposa? Iván me lo ha quitado todo y en su lugar te ha colocado a ti. Mi pequeña, aquí tienes mis sucias palabras de respuesta: Quédatelo, solamente seréis felices poco tiempo porque no cubrirás sus incansables caprichos y, por lo tanto, el lazo que os rodea se cortará. Eres joven, vivaz, fogosa, tu misma lo destruirás todo. Nunca volveremos ha estar unidas, el odio desaparecerá y David volverá a seducirte.


Es cierto, no lo amo: Lo único que he amado son sus compasivos ojos viéndome envejecer. Mis pechos se caen. Estoy sola. Querida niña, empezaré a apreciarte de verdad cuando te des cuenta que cuando tu lindo cuerpo se gaste como una duna de arena blanca en el mar, él no estará, se habrá ido para siempre. También será más viejo, pero así es él: caprichoso, un veleta de corazón fácil. Buena suerte mi pequeña. Ámalo, mientras dure.


Sofía.


FIN

2 comentaris:

  1. SENSE PARAULES!
    un final perfecte, no podia acabar millor.

    "Vosotros sois los verdaderos amantes de la historia..." :)

    a*

    ResponElimina