No sé escribir bien sobre mí, está prohibido. Nunca hay nada que sea
importante, imprescindible. No puedo escribir sobre mí, me da miedo que no
valga la pena, que no sea interesante, que no sea suficiente, que no sea
excelente. Que el hilo conductor que ansío desembrollar esté mal confeccionado.
Y sin embargo el silencio a veces me atormenta. Hay algo que quiere salir,
pero todavía no sabe cómo. Está atrapado en una jaula como si fuera un pájaro
cautivo que ansía volar de su jaula de oro. Escucho la vibración del preciado
metal ante el golpe de socorro y me hace llorar en ocasiones porque todavía no
sé cómo ayudarle. Todavía no sé cómo ser libre del todo.
Ese pájaro necesita fugarse de ese Alcatraz de miedos y dudas que el mismo ha creado. No necesita un plan de escape, tan sólo respirar hondo, creer en los ojos con los que mira alrededor, batir las alas, envalentonarse y dar rienda suelta su canto. Desde fuera al menos, se le ve radiante y valeroso.
ResponElimina¡Gracias! Es interesante ver también como se ve el ojo interno enfrente los ojos externos. El esbozo puede ser tan distinto a veces...
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