Hoy sangro por goteo. Escribo, y la vena se tapona dejando un espacio de
cabezal de aguja. La sangre corre por el suelo, igual que el tiempo. La arena
del reloj se esparce y se tiñe de su vívido sabor. Quisiera hacer más, hacerlo
desmesurado, pero tengo que mirar y oler el aroma oxigenado de los glóbulos
rojos. Quisiera ser capaz, debo ser capaz, pero es una ardua tarea el
centrarse. Nunca aprendí a ir en línea recta ni a no extraviarme en los parajes
incorrectos.
Suerte de aquellos que me prestan la fuerza para sacar las tripas y el brazo
derecho. Hurgo y re-hurgo entre la maleza y rasco y cavo con las uñas. He
perdido demasiadas vueltas del reloj solar y temo que la tarde arrastre a las
sombras de los árboles lo que pudiera haber sido.
He guardado demasiada sangre sucia y costras sobre las heridas. No es
natural ni saludable. Puede que el motor que las conserva sea el dolor sin
grito y que la sangre nueva que corre libre manchando el tiempo sea su más
noble eco.
A veces pareces preocuparte demasiado por la verdad, y esta es una compañera difícil de aguantar, una carga con la que se hace difícil maniobrar. Tal vez tu camino no sea el de la línea recta, tal vez debas visitar esos parajes, ¿quién dice que sean incorrectos?, caminar por carreteras con aristas, senderos espinosos y para con tu sangre ir llenando el infinito blanco del papel. No lo sé. Eso sí, no te olvides de manchar con ella tus días y esas cosas pequeñas y triviales, pero importantes, esas de las que a veces hablas, como el olor que dejan las rosas en las manos que las tocan. Más aún en este día, que en parte es tuyo. Feliç Sant Jordi!
ResponEliminaSi! A veces la vena además de curva puede ser obsesiva.
ResponEliminaSeguir el sendero, con paciencia y ganas de explorar. Eso puede ser todo y la manera de sacar cosas interesantes! :D
Feliç Sant Jordi!!