dilluns, 28 d’agost del 2017

Capas

Eso de encontrarse bien es como un laberinto confuso. Crees que has logrado salir para luego encontrarte con una sorpresa. ¡Tachán! No era tu problema la ira, las filias, el alcohol, sino la punta del iceberg de tus penas. ¡Oh! ¿Qué esperabas, mi chiquillo, mi dulce y cariñoso adicto? Después de la bebida te engancharás al café o al sexo desinhibido y seguirás preso mientras tu cabeza se empeña en soñar que al fin llegó la ansiada libertad. Pues, no, todavía no. Es mentira, una gran mentira de la que el gordo calvo de Dios -porque si, a veces es gordo, calvo, asqueroso, irónico y burlón- se ríe a pulmón abierto, además de ti y de tu lerda inocencia de insecto inmundo.  

-          - No pequeño demonio, tu problema no es el alcohol ni el sexo, pero tu camina, haz dieta, estate sobrio y casto, se un animal bueno jajajajja así no te curarás jajajajaj. Nunca. –

Seguimos ciegos alimentando al monstruo carroñero que se esconde tras nuestros vicios secretos. No miramos tras la cerveza, tras la curva, la penetración y el orgasmo serio y multicolor que nos envenena. Creamos capas y capas de miseria para cubrir nuestro terror, pequeñez y vergüenza original. Lo qué hay una vez las desenvuelves todas no lo sé, apenas he descubierto la primera. 

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