Me incomoda hablar de sexo, pero más me
incomoda sentir este deseo férreo y cruel que me recorre la entrepierna. No eres
tú ni es él, es deseo por deseo de ser tocada y amada. Hace tanto que unos
dedos no se confunden en mi extensión de tierra… Creo que era por miedo a que
calen hondo, que lleguen al centro, descubran lo que hay y escapen. Es cuestión
de miedo y orgullo que lo haga yo primero, así que amante, no te extrañes si
ves un hueco al otro lado de la cama cuando te despiertes.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada