dilluns, 29 de març del 2010

Lazos

Hace tanto que no puedo mirarte...

Hecho en falta el olor de tu piel ardiente a pocos metros, puede que falsamente ansiosa a tocarme; puede que no. Te deseo en mi imaginación, no lo sé si realmente. ¿Esto es amor? Sueño continuamente contigo: como me tomas y me haces el amor con fuerza y empeño: profundamente no sólo con tu pecho, con tus dedos, con tu sexo... No, no es amor pero tampoco puedo afirmar que sea nada. Esa pupila azul tan poderosa tu mirada azul fría y distante que me desnuda y me refresca como el rocío en la hierba seca. ¿Querrás algún día desvelarme tu gran secreto oculto? Me río cuando al contemplarte ignoro hasta mis propios pensamientos y una sensación extraña de malsano y contradictorio afecto y desesperación me invade: Explícame con tus palabras por qué creo que algún día podré amarte con locura y por qué, aunque apenas no sé si nuestras almas se tocan, tengo este instinto de tenerte conmigo aprisionándome con fuerza al son de mi tempestad interior. Agua. Tormenta. Ese es el color de tus ojos que tanto adoro.

Me parece que tanto te conozco... pero en el fondo no sé nada de ti. Te pareces a aquellos jeroglíficos irresolubles antiguos. Ignoro tu significado, pero lo siento cercano y, sin saberlo: creo tener respuesta. Llevo tanto tiempo esperando tu regreso... ¿Volverás? No prometo grandes hazañas; sólo tomarte la mano: nada más.

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada