dimarts, 12 de febrer del 2013

La carretera


Mi mujer, mi preciosa mujer… tu y yo compartimos tanto tanto… tu y yo mujer compartimos el amor, la emoción y la compañía. Me siento capaz de mostrarte todos aquellos sentimientos que me acechan como panteras hambrientas, darte y darte afecto, abrazos y besos, pero sobretodo abandonarme a los tuyos sin pudor alguno. Préstame tu belleza. Entrégate a mi gozo. Ningún otro te mirará como yo te miro, ningún otro sería capaz de hacerlo como yo, no lo permitas aunque no te preocupes; puedo ayudarte a apartarte de ellos, de todos los cazadores de cuerpos y placer. Pero mujer, mi bella mujer ¿Por qué te la miras? Ella es como una carretera curvilínea y sinuosa pero transitada por los hombres, docenas de hombres hambrientos. Una carretera gastada que el uso ha hecho devaluar hasta la miseria. ¿Quién pagaría peaje? ¿Quién desembolsaría un céntimo por quedarse? Yo la miro cada día, cada día, cada día, pero no veo nada. Te lo prometo.

Mujer, reza para que nadie sepa nunca que fuiste una carretera curvilínea gastada, aunque ahora seas la mejor reformada. 

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada