A veces una peca
de demasiado sola, demasiado extranjera, demasiado lejana y temerosa de
contacto con las figuras que te saludan. De momento, las cosas son así, la letra
pequeña de la libertad pactada o más bien agarrada a la desesperada.
Soy como un campo
de zanahorias profanado. Se llevaron de aquí mis zanahorias de cabello naranja.
Arrancaron algo más que una raíz apegada a la tierra. Hay socavones en mi
huerto. Un cráter, un vacío infernal que se llena, pero no se llena. El espacio
y el tiempo, la acción y la actividad son mi yo en puro estado, pero no la
emoción, pero no la pena, pero no el amor. Se han llevado la cosecha de este
año. Hay cráteres y vacíos que no se llenan y que no tienen nombre, ni de hombre
ni de mujer. Podría plantar otra cosa, pero tendría que perforar con más crueldad,
hacer más estropicio interno y luego pagar el atrevimiento de destrozar todavía
más el paisaje.
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